Cómo hacer feliz a un perro

No os podéis imaginar la cantidad de personas que dicen: ¡qué feliz es Uma! Y la verdad es que no tenemos dudas de que lo es y mucho. Y es que hacer feliz a un perro es mucho más sencillo de lo que pueda parecer. Para empezar ellos no son humanos, lo cual les permite disfrutar de los pequeños placeres de la vida, que no tienen nada que ver con tener más o menos dinero. La felicidad es gratis y ellos lo saben, y lo que es mejor, saben valorarla. Disfrutan el presente y el ahora.

Pero, ¿por qué Uma es una perra tan feliz? Porque procuramos cumplir con cuatro claves básicas:

cómo hacer feliz a un perro

Un perro necesita para ser feliz:

Sentirse parte de la “manada”. Esto que suena tan animal es fundamental para cualquier perro. Los perros son animales muy sociales que por instinto viven en manadas, esto es, un grupo reducido de miembros. Cuando un perro empieza a vivir con humanos, empieza a formar parte de esa “manada”. En casa somos mi pareja y Uma. Pues bien, nosotros somos su manada. Cuanto más tiempo estemos con el perro, más feliz será. Uma tiene la suerte de que prácticamente las 24 horas está junto a nosotros ya que trabajamos desde casa. Eso no significa que no se pueda quedar sola. De hecho, se queda muchas veces sola en casa cuando tenemos que salir y se porta de maravilla. En este sentido lleva muy bien la ansiedad por separación. Los perros que suelen vivir confinados en el jardín, separados de sus humanos, no son perros felices, ya que sienten que son rechazados por la manada.

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Realizar actividad física. Los perros son animales enérgicos que necesitan de la actividad física como el respirar. Aquellos a los que no se les permite agotar esa energía que tienen suelen desarrollar problemas de comportamiento derivados de la ansiedad como ladrido excesivo, destrozos en casa, hoyos en el jardín, orines por casa, agresividad, etc. Con Uma tenemos reservados diariamente una serie de horas para su actividad física, así de paso, nosotros también realizamos ejercicio con ella. Por la mañana, su primer salida es la de los pipís y poco más. Pero dentro de casa sí que iniciamos con ella una serie de juegos, algunos días a media mañana invitamos a la perrita vecina a que venga a jugar con ella y después de comer es cuando ya le damos el tute. Vamos variando las rutas para que Uma no se aburra, y se relacione con perros nuevos y descubra olores nuevos. Tenemos la suerte de vivir cerca del campo y de la playa, así que los días que vamos a andar por caminos lo hacemos andando desde casa y andamos durante una hora o más. Durante los paseos en el campo lo que más le gusta es corretear por el campo, saltar como una liebre, y básicamente hacer el cabra. Cuando nos decidimos por la playa, tenemos que coger el coche pero no está a más de 4 minutos (si no vamos andando es por la peligrosidad de la carretera que no tiene arcenes) y allí disfruta corriendo sin rumbo por la arena, metiéndose en el agua, revolcándose en algas… Ese es el mejor regalo que le podemos hacer diariamente. Y tras una buena siesta, come, salimos a que haga sus cositas en el jardín y en casa volvemos a realizar alguna sesión de juegos.

 

Jugar, jugar y jugar. Si hay una especie animal juguetona esa es el perro. Si algo admiro de los perros es que no pierden la capacidad de jugar ni divertirse hasta sus últimos días. Son niños desde que nacen hasta que mueren, por eso, nosotros le damos mucha importancia al hecho de tener momentos para jugar con Uma. Y jugamos como los perros, es decir, que si hay que tirarse al suelo y revolcarse, nos tiramos. No hay que olvidar que jugar refuerza el vínculo entre perros y humanos. Y si podemos reunir a Uma con otros perros para que jueguen juntos, pues mucho mejor.

Dormir. Parece una tontería pero dormir es muy necesario para los perros. Si no respetamos sus horas necesarias de sueño, que varían entre 12 y 14 horas, pueden desarrollar problemas como los que sufren las personas que tienen insomnio: irritabilidad, dolores de cabeza, letargo, apatía… Incide directamente en su calidad de vida.

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Como ves, todo lo que necesita tu perro para ser feliz es gratis, y básicamente requiere de tu tiempo y actitud. Si no tienes mucho tiempo procura por lo menos que el poco tiempo que tengas sea de calidad. Y aprovecha los fines de semana para dedicárselo a él mediante salidas más especiales: excursiones, senderismo, escapadas… ¿Hay algún plan mejor y con mejor compañía?

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5 comentarios en “Cómo hacer feliz a un perro”

  1. Me ha gustado mucho tu nueva entrada, la verdad es que tener una “manada” que sepa cubrir tus necesidades tanto de sueño, juegos y cariño es fundamental. Yo también tengo una buena “manada”. Guau!

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