perros les gusta los baños de sol

Por qué a los perros les gustan los baños de sol

Que a los perros les gusta los baños de sol no hay duda: solo falta ver cómo a la mínima rendija de sol que asome por la ventana, ahí que se tumban y Uma no es una excepción. Suele buscar el sol y hasta se mueve de posición si el sol se va desplazando. ¿Te suena? ¿Será que a los perros les gusta tomar el sol como a nosotros?

perros les gusta los baños de sol

Pues hay varios factores, desde luego el último es el de pillar color como nos gusta a nosotros, y son los siguientes:

  • Asimilar la vitamina D: sabemos la importancia que tienen las vitaminas en nuestro organismo, y sabemos que la vitamina D nos la aporta el sol. Para los perros, la vitamina D es fundamental para reforzar su sistema inmunitario, pero también para el sistema muscular y óseo. Así que para absorberla nada mejor que tumbarse al sol durante tiempo, ya que si bien nosotros absorbemos la vitamina D a través de la piel, los perros lo hacen a través de su pelo, lo que cuesta mucho más.
  • Mejora el sueño: nos pasa hasta nosotros, ¿verdad? Un ratito al sol y nos entra un sueñecito guapo. Y esto se lo debemos a que tomando el sol favorecemos la segregación de melatonina, que es la responsable de regular el sueño. Pues con los perros pasa lo mismo. Una de las actividades favoritas de nuestros perros es dormir, y si además lo hacen al sol, la experiencia es mucho más placentera.
  • Calma el dolor de las articulaciones: en perros ancianos que sufren de artritis, los baños de sol les ayuda a aliviar los dolores y molestias que se agravan con la humedad y el frío.
  • Mejora la producción de serotonina: sí, la hormona de la felicidad, por lo que un baño de sol mejorará y mucho el carácter de nuestro perro. ¡Lo pondrá de mejor humor!
  • Calienta: en invierno, cuando la casa está más fría y húmeda se agradece mucho un baño de sol para entrar en calor.

Como ves, a los perros les gusta los baños de sol porque son todo beneficios par su salud. Ahora bien, como pasa con los humanos, en su justa medida. Ellos saben cómo medir la cantidad de sol que deben tomar, aunque es mejor que tomes medidas cuando haga falta, por ejemplo, puede que esté tan a gusto al sol que coja un sueño profundo y se acabe quemando la trufa. O que con tal de llevarlo guapo, le cortemos demasiado el pelo y acabemos produciéndole quemaduras en su piel. Para evitar esto, basta con vigilarle de cerca y evitar que pase demasiado tiempo al sol, no cortarle demasiado el pelo, sobre todo en verano, y si vemos la trufa muy seca, aplicarle un poquito de vaselina para mantenerla lubricada.

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