Kampaoh con perro: nuestra experiencia con Uma en Isla Cristina

por Sandra Ferrer

Si buscas opiniones sobre viajar a Kampaoh con perro, te cuento nuestra experiencia en Kampaoh Isla Cristina, cerquita de Huelva, donde pasamos un fin de semana con Uma.

Uma ha viajado con nosotros a muchos sitios, pero tenía una experiencia pendiente: ir de camping. Y yo quería que la viviera antes de hacerse más abuela.

Eso sí, nosotros somos muy nuestros. Dormir cerca de la naturaleza nos encanta, pero tener baño privado y una cama cómoda también. Una cosa no quita la otra. En su día, ya dormimos en tienda en el suelo, dentro de un saco de dormir y compartiendo baño con el resto del camping, por eso, esta vez quisimos vivir una experiencia diferente.

Así que reservamos dos noches en Kampaoh Isla Cristina, en una tienda Anza petfriendly con baño privado y aparcamiento justo delante. Fuimos del 23 al 25 de octubre de 2026 y volvimos con una conclusión bastante clara: repetiríamos sin pensarlo.

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Entre medias hubo paseos por la playa, marismas, desayunos para recordar, algún plan frustrado y una paella con delfines como invitados inesperados.

Esta escapada la pagamos íntegramente nosotros. No fue una colaboración ni una estancia invitada.

Nuestra tienda Anza: camping, pero con todas las comodidades

Llegamos el viernes sobre las cuatro de la tarde y lo primero que nos sorprendió fue lo bonito que era todo. El entorno, las tiendas, la distribución, el ambientazo de caravanas, la vida de los bungalows y otras tiendas… Y, al entrar en la nuestra, lo bien equipada que estaba.

Había camas amplias, ropa de cama, toallas, frigorífico, nevera portátil, aire acondicionado, una percha, una estufita y tumbonas para disfrutar del exterior.

Y lo más importante para nuestros particulares estándares campistas: el baño estaba dentro de la tienda.

El coche lo dejamos justo delante, algo comodísimo para descargar el equipaje y las cosas de Uma, que también viajaba con sus necesidades perfectamente cubiertas aunque la tienda petfriendly ya tenía una cama, comedero y bebedero a su disposición.

Vamos, que aquello de ir de camping tenía bastante poco de pasar penurias.

Cuánto pagamos y qué nos pidieron por viajar con Uma

Reservamos directamente en la web de Kampaoh y las dos noches nos costaron algo más de 150 euros en total.

No pagamos suplemento por Uma, un detalle que me encantó, y nos pidieron su cartilla de vacunación.

Estos fueron el precio y las condiciones de nuestra reserva de octubre de 2026; conviene comprobar las opciones petfriendly y las condiciones para las fechas en las que quieras viajar.

¿Se duerme bien en una tienda a finales de octubre?

Las camas nos parecieron muy cómodas y por la noche no se escuchaba nada. Había muchísimos perros en el camping, pero el ambiente era tranquilísimo. Nos sorprendió precisamente eso: tantos huéspedes de cuatro patas y tan pocos ladridos.

Lo que calculamos regular fue el frío nocturno.

Durante el día llegamos a rondar los 27 grados, pero por la noche la temperatura bajaba hasta unos 14. La segunda noche pedimos una manta extra y estuvimos la mar de cómodos.

Mi consejo si vas en otoño: lleva ropa de abrigo para la noche, aunque durante el día hayas estado buscando la sombra.

La terraza no estaba vallada

Nuestra tienda tenía un espacio exterior estupendo, pero no un cerramiento que impidiera salir al perro.

Uma no suele separarse de nosotros y se entretenía mirando pasar a las personas y a otros perros desde la terraza. Tenía su propio programa de entretenimiento sin necesidad de wifi.

Si tu perro es explorador, escapista o muy sociable, ten en cuenta este detalle y organiza su estancia en el exterior con supervisión y sujeción adecuada.

Un camping precioso entre la playa y las marismas

Kampaoh Isla Cristina nos pareció uno de los campings más bonitos y completos en los que hemos estado. Lo encontramos muy limpio y su ubicación nos encantó.

Desde nuestra tienda llegábamos a la playa en unos cinco minutos andando, cruzando una carretera y atravesando un pinar.

El camping cuenta con servicios como supermercado, piscina, restaurante, alquiler de bicicletas, recepción 24 horas y wifi gratuito. Eso sí, viajar en temporada baja tiene sus particularidades: durante nuestra estancia de octubre, la piscina y el restaurante estaban cerrados.

Para nosotros no supuso un problema. Teníamos negocios a menos de cinco minutos en coche y una noche pedimos comida a domicilio a un establecimiento externo.

Viernes: playa con Uma y atardecer en La Gola

Después de instalarnos fuimos andando hasta la playa.

Encontramos un ambiente precioso: apenas había bañistas, pero sí residentes y viajeros paseando con sus perros. Uma corrió, se mojó las patas en el mar y después nos sentamos a descansar en un chiringuito.

Era exactamente el tipo de comienzo que queríamos para la escapada.

Playa con perro en Isla Cristina: nuestra experiencia

Nosotros paseamos con Uma por la playa y vimos a muchas personas haciendo lo mismo. Sin embargo, no comprobamos allí la normativa y no quiero confundir lo que vimos con una autorización para acceder a cualquier tramo.

Antes de ir, consulta con el Ayuntamiento las zonas habilitadas para perros y las condiciones vigentes. De hecho, hay una playa para perros, pero viendo que todo el mundo estaba con sus perros sin molestar a nadie… Pues nos unimos a la fiesta pero, que conste, que haya otros perros en una playa no confirma por sí solo que el acceso esté permitido.

La Gola, una parada que no me perdería

Más tarde cogimos el coche para ir a ver el atardecer a La Gola.

Su pasarela sobre la marisma nos pareció preciosa. Paseamos con Uma y disfrutamos de uno de esos momentos en los que no hace falta organizar nada más: estar allí ya es el plan.

Para mí, La Gola es un imprescindible de esta escapada a Isla Cristina, sobre todo, al atardecer.

Terminamos el día cenando en una hamburguesería y regresamos a nuestra tienda.

Sábado: un desayuno para repetir y cambio de planes

La mañana del sábado empezó en Bendita Locura, un sitio al que tengo que dedicarle unas líneas porque nos gustó tanto que volvimos al día siguiente.

El primer día desayunamos pan de centeno con jamón ibérico y tomate, y yo tomé un té chai de canela y vainilla.

benditos gofres

El segundo hubo de nuevo pan de centeno con jamón y tomate, pero también medio gofre de chocolate con granola y una infusión de manzana y naranja.

Pagamos alrededor de 10 euros por desayuno para dos personas.

Tienen muchísimas opciones: tostadas de diferentes tipos de panes, batidos, gofres, crepes, tortitas, cafés e infusiones. Pero lo que terminó de conquistarnos fue el trato de la dueña: superfamiliar, como si lleváramos años desayunando allí.

Hay lugares donde te sirven un desayuno y lugares donde, además, te hacen sentir a gusto. Este fue de los segundos.

Las bicicletas con remolque tendrán que esperar

Nuestra idea era alquilar bicicletas con un remolque para Uma y hacer una ruta por las marismas.

Pero nos encontramos con dos obstáculos.

El primero: en los sitios que consultamos ya no había alquiler por ser temporada baja. El camping sí alquilaba bicicletas, pero no disponía de remolque para perros.

Decidimos hacer la ruta andando y apareció el segundo: no conseguimos seguir bien la señalización del recorrido que intentamos hacer en Isla Cristina.

Así que lo dejamos y cambiamos de destino.

Viajar con perro también consiste en eso: tener un plan y no enfadarse demasiado cuando toca improvisar.

El Rompido con perro: paseo, comida y marismas

El Rompido nos encantó.

Paseamos por el pueblo, recorrimos su playa y comimos en Caribe II. Además, me llamó la atención la cantidad de gatos que vimos y lo sociables que eran algunos.

En las terrazas donde estuvimos durante el viaje no nos pusieron ninguna pega por ir con Uma. Incluso pudimos entrar con ella en la librería Las Dunas de Isla Cristina para comprar libros. Un detalle que, en mi caso, suma bastantes puntos.

Nuestro recorrido por las marismas del río Piedras

Después de comer hicimos un recorrido circular por las marismas del río Piedras.

Nuestro paseo fue de casi tres kilómetros, por un terreno que nos resultó muy llano y cómodo, con tramos de sombra y un paisaje precioso. Pasamos entre dos campos de golf y disfrutamos muchísimo del entorno.

Eso sí, lo hicimos al ritmo de Uma.

Tuvimos que parar varias veces y llevarla algunos tramos en la mochila, tanto por el cansancio como, sobre todo, por el calor. Porque finales de octubre suena muy otoñal hasta que te encuentras caminando con unos 27 grados.

Es una excursión que nos gustó muchísimo, pero la distancia que resulta fácil para una persona puede no serlo para su perro.

Si vas con un perro mayor, como nosotros, merece la pena prever descansos, llevar agua, escoger las horas más frescas y tener una alternativa para transportarlo si está acostumbrado a ella.

Y en un entorno con tantas aves, lleva al perro con correa y evita que se acerque a molestarlas, especialmente si tiene instinto de persecución.

La mejor decisión del sábado: quedarnos en la tienda

Después de la ruta tomamos un helado y regresamos al camping para ducharnos.

La idea inicial era volver a salir, pero Uma estaba agotada. Así que cambiamos otra vez los planes.

Ella se quedó dormida y nosotros nos pusimos a leer. Pedimos comida a domicilio a un negocio de fuera del camping y pasamos la noche tranquilamente en nuestra tienda.

Uma roncando, nosotros leyendo y la cena resuelta.

Sinceramente, tampoco se me ocurre una gran mejora para ese plan.

Domingo: parque del Camaleón y paella frente al mar

El domingo dejamos la tienda a las once de la mañana, repetimos desayuno en Bendita Locura y continuamos la escapada por la zona de Islantilla.

Nuestra impresión del parque del Camaleón

Nos habían hablado muy bien del parque del Camaleón y quisimos conocerlo con Uma.

Encontramos un recinto enorme y vallado, con baños públicos, fuentes, bancos, hotel para insectos y unos miradores espectaculares.

Sin embargo, durante nuestra visita había bastante vegetación seca y muchas moscas, lo que hizo que el paseo nos gustara menos de lo que esperábamos.

Aun así, tiene rincones que merecen la pena y espacio para dar una buena vuelta.

Un detalle importante: vimos un cartel que indicaba que los perros debían ir atados. Aunque encontramos bastantes sueltos, que el recinto esté vallado no significa que sea una zona de suelta.

Una paella con un espectáculo inesperado

Después nos acercamos al paseo marítimo de Islantilla, donde encontramos un ambiente que nos encantó.

Terminamos comiendo en Miramar La Antilla, frente al mar, y pedimos una paella de carnes ibéricas y verduras.

Y entonces aparecieron los delfines.

Un grupo empezó a dar unos saltos enormes mientras todos los que estábamos comiendo mirábamos al mar y soltábamos un «¡ooooh!» detrás de otro.

No era una actividad organizada ni algo que esperáramos ver. Simplemente tuvimos esa suerte.

Como despedida del fin de semana, difícil pedir más.

¿Recomendaría Kampaoh Isla Cristina para viajar con perro?

Sí. Y nosotros volveríamos sin pensarlo.

La tienda Anza nos pareció comodísima, el camping nos encantó y la ubicación permite combinar playa, marismas y visitas a localidades cercanas.

Si tengo que ser sincera, el pueblo de Isla Cristina nos sorprendió menos: para nuestro gusto, no encontramos tantos rincones bonitos como esperábamos. En cambio, disfrutamos mucho de El Rompido y del ambiente de la zona de Islantilla.

Como base para movernos por los alrededores, el alojamiento nos funcionó estupendamente.

DetalleNuestra experiencia
FechasDel 23 al 25 de octubre de 2026
AlojamientoKampaoh Isla Cristina
TiendaAnza petfriendly con baño interior privado
PrecioAlgo más de 150 € por dos noches
Suplemento por UmaNo nos cobraron en nuestra reserva
DocumentaciónNos pidieron la cartilla de vacunación
AparcamientoJusto delante de la tienda
PlayaUnos cinco minutos andando
TerrazaSin vallado
DescansoCamas muy cómodas y noches tranquilas
Servicios de temporadaPiscina y restaurante cerrados durante nuestra estancia

Preguntas frecuentes sobre ir a Kampaoh Isla Cristina con perro

¿Se puede ir a Kampaoh con perro?

Nosotros nos alojamos con Uma en una tienda Anza petfriendly de Kampaoh Isla Cristina. Al reservar, comprueba que el alojamiento y la modalidad de tienda elegidos admiten perros para tus fechas.

¿Cuánto cuesta alojarse en Kampaoh con perro?

Nuestra estancia de dos noches, del 23 al 25 de octubre de 2026, costó algo más de 150 euros en total. No nos cobraron suplemento por Uma. El precio y las condiciones pueden variar según el alojamiento, la tienda y las fechas.

¿Qué incluía la tienda petfriendly para Uma?

Uma tenía una cama, comedero y bebedero disponibles. Nuestra tienda Anza también disponía de baño privado interior y terraza sin vallado, un detalle que conviene tener en cuenta si tu perro tiende a alejarse.

¿Recomendamos Kampaoh Isla Cristina para viajar con un perro mayor?

En nuestra experiencia, sí. Nos resultó cómodo tener el coche delante de la tienda, baño privado y la playa cerca. Con Uma adaptamos los paseos al calor y a su energía, hicimos descansos y reservamos tiempo para relajarnos en el alojamiento.

Lo que me llevo de esta primera experiencia de camping con Uma

Quería que Uma conociera algo nuevo antes de hacerse más abuela, pero sin convertir el fin de semana en una carrera por verlo todo. Y así fue.

Hubo un paseo que no conseguimos hacer, unas bicicletas que se quedaron pendientes y una salida nocturna que cambiamos por libros y ronquidos. También hubo patas mojadas en el mar, una pasarela al atardecer y una tienda en la que estuvimos los tres la mar de a gusto.

Viajar con un perro mayor es aprender a disfrutar del viaje a su ritmo. A veces andando; a veces en una mochila de transporte para perros; a veces quedándose a descansar cuando el cuerpo lo pide.

Uma estrenó su experiencia campista. Y nosotros volvimos con otro recuerdo bonito de nuestra vida con ella.

¿Has ido de camping con tu perro? Cuéntame cómo fue vuestra experiencia en los comentarios, que ya estoy buscando excusas para la próxima escapada.

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