¿Collar o arnés para un perro?

Como amante de los perros, seguro que has visto ambos y te lo has planteado. ¿Qué es mejor, el collar o el arnés para nuestro perro?

Pasos de cebra, coches, otras personas… Todas estas distracciones nos obligan a llevar a nuestro perro atado con correa cuando vamos por la calle con él (sobre todo si es un perro grande que no podemos llevar en brazos) y, sobre todo, porque hay una normativa que nos obliga.

Hay dos formas de sujetar a nuestro perro: con un collar o con un arnés. En este post te contamos cuál nos gusta más y por qué.

¡No te lo pierdas, es de vital importancia para la buena salud de tu perro!

Collares Vs. Arneses

Para elegir correctamente, hay que contrastar los puntos a favor y en contra de ambos modelos. 

collar o arnés

Ventajas de los arneses

¿Por qué son cada vez más populares los arneses de perro? Obviamente, porque presentan unas cualidades que mejoran las del ya existente collar.

  • Dejan libre el cuello del perro.
  • Son más cómodos y respetuosos con la anatomía canina.
  • Es necesario para viajan en coche con nuestra mascota.
  • Son muy recomendables para perros que hacen mucho ejercicio.
  • Nos ayudan a controlar y guiar mejor al perro durante el paseo.

Desventajas de llevar arnés

Los arneses para perros también tienen problemas que hay que conocer y analizar de antemano. ¡Infórmate bien!

  • En algunos casos, hacen que el perro se acostumbre a tirar de la correa.
  • Pueden hacer daño si no son acolchados o no están bien colocados, sobre todo, en la zona de las axilas.
  • Pueden causarles enredos a los perros de pelo largo.

Pros de llevar collar

Para gustos, colores; y es que hay gente que aún prefiere el collar para perros en vez del arnés. ¡Estas son sus razones!

  • Son más cómodos de poner, tanto para el perro como para el adoptante.
  • No se enganchan tanto en el pelaje de los perros de pelo largo.
  • Pueden llevarse todo el día si no está muy apretado.

Contras de los collares

Y finalmente, estas son las contraindicaciones, peligros y desventajas de los collares caninos. 

  • Tienen efectos negativos sobre la salud del perro (ahora me extenderé).
  • No sirven para sujetar al perro al coche durante el viaje.
  • Centran el entrenamiento canino en el miedo y en el dolor.
  • Dan una falsa sensación de control del perro durante el paseo y pueden hacer que el dueño se vuelva “prepotente” con el animal.

Problemas de salud que pueden causar los collares

¡¿Que los collares que se han usado toda la vida son peligrosos para la salud de los perros?! 

Parece increíble, pero sí. Si lo piensas, tiene lógica: un tirón de correa en una zona tan delicada como el cuello puede ser peligroso.

Estas son todas las lesiones a las que está expuesto un perro con collar, si lo lleva muy apretado o da muchos tirones.

Lesiones debidas al uso de collar en perros

Heridas en la piel

Si el collar no está correctamente ajustado y no tiene una protección acolchada, puede llegar a hacerle heridas en el cuello a tu perro.

La fibra de la que están hechos los collares es muy áspera, y la piel es un órgano muy delicado e importante.

Además de heridas, los collares de mala calidad pueden causar la caída del pelaje, irritaciones y hasta moraduras.

Contracturas musculares

Los músculos del cuello de los perros son muy importantes, pues tienen que mantener la cabeza alzada y alinear la línea de visión y el oído interno (encargado del sentido del equilibrio) a la misma altura.

Por eso, están en continua tensión durante el paseo.

Un tirón en el cuello puede dañar la musculatura hasta el punto de causar contracturas, contusiones o fallos en el movimiento de todo el cuerpo.

Daño en la zona de ganglios

En el cuello se encuentra también una importante red de ganglios y glándulas reguladoras del organismo canino.

Al tirar de la correa, el collar se clava en esta zona y puede llegar a afectar al funcionamiento de los ganglios linfáticos y de tiroides.

Los ganglios linfáticos cumplen una función muy importante dentro del sistema inmunológico de los perros. Además de lo grave que puede ser un fallo en su función, pueden inflamarse o incluso romperse.

Otra consecuencia grave del tironeo del collar es el hipotiroidismo 

Este consiste en un fallo de la tiroides, situada en la garganta, al no segregar las suficientes hormonas como para cumplir todas sus funciones correctamente: controlar la temperatura corporal, las funciones cerebrales, el estado de ánimo, el crecimiento de las células…

Atrofia del timo

El timo es otro órgano vital, esta vez situado más abajo, en el pecho, cuya función se ve afectada por el uso del collar.

Apretar demasiado el collar o dar tirones puede hacer que no produzca la cantidad necesaria de linfocitos T en el cuerpo.

Los linfocitos T son glóbulos blancos, es decir, protegen al organismo de las enfermedades. ¡Puedes imaginarte el riesgo que corre tu perro si no produce los suficientes linfocitos T!

Dolor cervical

Al tirar y hacer fuerza contra los tirones del collar, se producen daños importantes en las vértebras del cuello.

Esta tensión hace que las vértebras cervicales se froten entre sí. Afortunadamente, las vértebras están recubiertas de cartílago para que esto no sea un problema… en condiciones normales.

 Si los tirones de correa son una lucha diaria, se acelera muchísimo el desgaste del cartílago y se puede dar el caso de una osteoartritis o incluso de una hernia discal.

Peligro de pinzamientos

Dentro de las vértebras cervicales viaja la médula espinal, de donde parten todos los nervios del cuerpo del perro.

La fricción entre las cervicales puede hacer que se estrechen y dificulten el paso de la médula.

Esto no solo es muy doloroso, sino que también puede dar lugar a pinzamientos de los nervios y, así, paralizar alguna parte del cuerpo o impedir una respuesta neurológica normal a cualquier estímulo.

Dificultades al tragar

Pues el collar queda sujeto de forma que oprime el hueso de la lengua, situado al fondo de la boca del perro, bajo la mandíbula.

Esto hace que tragar se le haga difícil o incluso doloroso. En los casos más extremos, puede incluso dificultar los movimientos de la lengua al comer o al transpirar.

Corte en la circulación

Por muy apretado que esté, un collar no puede cortar completamente el riego sanguíneo.

Sin embargo, al apretar las venas y arterias que recorren el cuello se aumenta la presión sanguínea en el cerebro y la presión intraocular.

Se han dado casos de perros que acaban con los ojos fuera de las órbitas debido a la exagerada presión intraocular que causa un collar apretado.

Daño en el aparato respiratorio

En el cuello encontramos la tráquea como principal vía respiratoria.

Apretar esta zona puede causar problemas respiratorios y atragantamientos. 

La fricción constante con la garganta hace que se desgasten los “anillos” de la tráquea, que se encargan de filtrar las pequeñas moléculas dañinas que respiramos.

Esta entra también en contacto con la laringe, que se el aparato respiratorio con el digestivo, y tiene una válvula encargada de que la comida no vaya a los pulmones al tragar.

Dolor en las articulaciones

Al tirar de la correa, el perro hace fuerza en una postura de tensión para las articulaciones de las patas.

Esto hace que se desgaste el cartílago que rodea las articulaciones, y que puedan producirse torceduras, esguinces o hasta roturas.

Si el desgaste es diario, puede incluso convertirse en dolor crónico.

Problemas psicológicos y de conducta relacionados

Como animales inteligentes, los perros están expuestos a un continuo aprendizaje basado en su experiencia.

En este caso, el dolor que le pueden provocar los tirones del collar en el cuello es un factor clave en su mente.

Con el tiempo, algunos perros acaban asociando los paseos con el dolor. 

Si cada vez que sale a pasear tiene que pasar por el daño que le causa el collar que tiene que llevar, no querrá salir a la calle por miedo a ese dolor.

Para ello puede resistirse a ponerse el collar para salir, ponerse tenso cada vez que ve que te preparas para salir de paseo, hacer sus necesidades o incluso recurrir a la agresividad para quedarse en casa.

Un perro con miedo a pasear no es un perro feliz. Y llegados a este punto, la única solución es contactar con un etólogo, un especialista en comportamiento canino, para intentar tratar ese miedo.

Sin embargo, también puede ocurrir al contrario.

Mientras que los tirones con el collar les hacen daño y pueden generar estos miedos, hay perros con arnés que no sienten ninguna limitación al tirar.

Sin el adiestramiento correcto, pueden llegar a acostumbrarse a tirar de la correa o a entender que no es malo.

¡Por eso es tan importante entrenar bien a tu perro, al margen de usar collares o arneses!

¡Collares prohibidos para un buen adoptante!

Ya los collares normales, incluso los más suaves o acolchados, pueden hacerle daño a tu perro.

Pero los tipos de collar que verás a continuación no deberían ni ser una opción.

Están diseñados para infligir daño al perro mediante pinchazos o incluso descargas eléctricas si no se comportan bien. 

Collares “educativos”, una verdadera atrocidad que está prohibida en casi toda España.

Collares eléctricos

Funcionan exactamente como te imaginas. Son collares que dan descargas eléctricas al perro cuando está a punto de hacer algo que no debe, con la finalidad de que lo asocie con el calambre y no lo vuelva a hacer.

collares peligrosos para perros

Existen dos tipos: los que se activan pulsando un botón en un mando a distancia controlado por el dueño y los autónomos anti-ladrido, que sueltan la descarga al sentir la vibración en la garganta del perro.

Existen diferentes grados de descarga, aunque no hace falta que sea muy alta para que, por la médula espinal, el calambre sacuda todo el cuerpo del perro desde el cuello.

Las consecuencias de su uso no son solo dolor y su consiguiente miedo. 

También pueden causar quemaduras o incluso electrocuciones por sobrecarga.

Collares con pinchos

Existen collares con púas por dentro, cuya finalidad es entrenar al perro de forma rápida (y atroz e ineficaz…) a no tirar de la correa.

Cuando da un tirón o intenta correr, unos gruesos pinchos metálicos se clavan en la garganta del perro.

collares peligrosos para perros

Además de causar dolor y cerrar la tráquea, lo más peligroso de estos collares es que se clavan en una zona muy delicada donde se encuentra gran parte de las glándulas caninas, como la tiroides.

Por eso, su uso puede acarrear problemas graves en el funcionamiento de estas glándulas, que segregan hormonas necesarias para regular todas las funciones del organismo del perro.

Collares o “lazos” de ahogo

Otro instrumento encaminado a que el perro deje de tirar de la correa durante los paseos, aunque mucho más extremo.

Se trata de un collar con una argolla corredera situada en la unión del collar y la correa.

Cuando el perro tira de esta, se va cerrando hasta que deje de hacerlo, bien para frenar el dolor… o bien porque se ha ahogado.

collares prohibidos para perros

Al sentir cómo el collar de ahorque les asfixia, hay perros que reaccionan violentamente y se resisten aún más. 

En muchos casos esto lleva a la muerte por asfixia, pues lo que hace el collar es apretar la tráquea hasta que se cierra por completo, impidiendo la respiración.

También existen “collares de semiahorque”, que tienen un límite en el mecanismo que impide que se llegue a apretar demasiado.

Estos, sin embargo, no evitan que se produzcan lesiones muy graves en las vértebras cervicales o en la garganta, pues llegan a cerrarse más de lo que puede soportar un perro para cumplir su función.

Collar-bozal de cabeza

Estos collares tienen la doble función de evitar que los perros ladren y que den tirones de correa. De los cuatro que acabas de ver, es sorprendentemente el menos agresivo.

Está pensado para que, al tirar el dueño de la correa como reprimenda, el perro se vea obligado a girar la cabeza de golpe.

collares peligrosos para perros

Sobra decir que puede ser muy peligroso para las cervicales, si el dueño tira muy fuerte.

El bozal que lleva atado este collar debe ser lo suficientemente holgado para que el perro pueda abrir la boca, aunque no pueda ladrar ni morder.

Al no poder sudar por la piel, la única forma que tienen los perros de regular la temperatura corporal es expulsar el sudor por la lengua. ¡Por eso es tan importante que tengan el espacio suficiente en el bozal!

Sin embargo, aún hay fabricantes que no tienen en cuenta la salud canina y venden bozales más estrechos como “más eficaces”.

Tipos de arneses

Dentro de todos lo que son arneses caninos, hay muchos modelos, tamaños y marcas. ¡Infórmate bien de cuál es el más adecuado para tu perro!

Arnés clásico de paseos

Existen diferentes modelos de arnés clásico, según la forma de las tiras y de cómo se abrocha.

Tenemos el arnés en X, que cruza por delante del pecho y se abrocha tras rodear las axilas.

Precisamente por eso, es  el más incómodo para la mayoría de perros, sobre todo si tiene las tiras finas y se le clavan en una zona tan sensible.

También está el arnés sueco, de estilo romano o en H, muy recomendable para perros grandes. Para muchos, es el más cómodo.

Reparte la tensión de forma uniforme por todo el cuerpo, y sujeta adecuadamente a un perro fuerte por el pecho cuando da un tirón.

Pero el favorito de la mayoría es el arnés noruego, finlandés o en Y. Rodea la base del cuello y tiene una tira hacia el vientre que se abrocha alrededor de las costillas, sin rozar las axilas.

Todos pueden estar reforzados con material acolchado para minimizar la fricción de las tiras con la piel. ¡Te lo recomendamos!

Arnés de tres puntos

Está especialmente diseñado para perros asustadizos, como los galgos, los podencos o los lebreles.

El mecanismo de defensa de este tipo de razas ante el miedo es recular, por lo que pueden zafarse de los arneses convencionales y salir corriendo. 

arnés de tres puntos
Arnés de tres puntos de Feplast

¡Es muy peligroso que un perro asustado salga corriendo, sobre todo por la calle!

Los arneses con tres puntos de sujeción son como los arneses en Y, pero con otra sujeción alrededor del abdomen, además de la de las costillas.

Arnés con asa

Los arneses con asa dorsal son especialmente útiles para los perros pequeños, pues nos permiten levantarlo del suelo de forma rápida y sin hacerles daño.

También sirven para ayudar al perro a meterse en el maletero, o a caminar o subir y bajar escaleras en el caso de que tengan problemas de movilidad.

Los arneses con asa más famosos son los del tipo Julius-K9, que tienen una pieza grande y acolchada que cubre parte del lomo del perro.

Arnés anti-tirones

Aunque también son incómodos para los perros, siguen siendo más respetuosos que los collares anti tirones que ya has visto.

Lo que hacen estos arneses es desviar la fuerza del perro hacia un lado para minimizarla, o bien apretarse por la parte delantera cuando el perro le da un tirón a la correa, en el caso de los arneses Martingale.

Esto limita el movimiento de las patas delanteras, oprime el pecho del perro como advertencia y causa dolor, pues la correa va enganchada al pecho y no al lomo como es lo habitual.

Puede llegar a causar problemas musculares y dislocaciones, pero tiene menos consecuencias psicológicas que los collares de adiestramiento.

De hecho, hay adoptantes que recomiendan los arneses anti-tirones menos agresivos (los que desvían la fuerza y no se aprietan) para ir desacostumbrando a su perro a tirar de la correa durante los paseos.

Arnés de cadera

Se trata de arneses especialmente diseñados para disminuir el dolor de los perros que sufren displasia de cadera.

El arnés llega hasta los cuartos traseros del perro, y sujeta la pelvis con un soporte acolchado que rodea las dos patas traseras.

Suele llevar un asa sobre el soporte de la cadera, para ayudar al perro a realizar según qué movimientos.

Si bien la displasia no tiene cura, es una buena forma de sacarlo a pasear de forma menos dolorosa.

Arnés de canicross y con luces

¿Sales a correr o en bici con tu perro? Existen arneses especiales para este menester. 

Se trata de un tipo de arnés con una superficie acolchada que recoge todo el pecho sin apretar, lo que permite que el perro pueda tirar de la correa sin hacerse nada de daño.

Si además sueles salir a hacer actividad física por la noche, te recomendamos los arneses con luz.

Estos pueden ser de colores chillones o materiales reflectantes o tener iluminación incorporada. 

Así no perderás a tu perro de vista si sale corriendo por el parque de noche, y podrá hacer ejercicio sin tener que preocuparte constantemente.

¡Los recomendamos especialmente para perros negros o de pelaje oscuro, que son casi invisibles en la oscuridad! 

Arneses especiales para perros de servicio

Normalmente, los perros que realizan algún trabajo tienen que llevar un arnés especial, más robusto que los clásicos de paseo, que les proteja de cualquier peligro.

Otras veces, simplemente se lleva como identificación. Este es el caso de los perros de terapia o los perros lazarillo.

Existen arneses tácticos o militares que son compatibles con un sistema de acople que permite enganchar mochilas o pequeños compartimentos al arnés.

Los perros de rescate también llevan estos arneses para cargar con un kit esencial de primeros auxilios y agua.

Razas de perros que solo deberían llevar arneses

Cualquier perro puede verse afectado por los riesgos de llevar collar. Sin embargo, hay dos grupos de riesgo entre todas las razas a las que les recomendamos aún más encarecidamente el uso de arneses.

Perros con problemas respiratorios por cría selectiva

A este primer grupo pertenecen perros como los bulldogs ingleses, los bulldogs franceses y los pugs o carlinos.

Son perros que han sido criados para tener un aspecto “gracioso”: patas cortas, morros chatos y cuerpos rechonchos. Sin embargo, la cría selectiva que se ha empleado a lo largo de los años para asentar estas deformaciones como “canon de la raza” es muy peligrosa.

Habitualmente, estos perros sufren de BOAS, el síndrome braquicéfalo pulmonar obstructivo. Esto se traduce en graves problemas respiratorios a cualquier edad. 

Estas dificultades, unidas al exceso de piel que suelen tener en el cuello y en lo corto que es, hacen que ponerles collar y exponerles a la obstrucción de la garganta por un tirón sea muy peligroso.

Perros miniatura

En este grupo tenemos a perritos pequeños y frágiles, como los chihuahuas, los mini galgos o los pinscher miniatura.

Por su tamaño y la fuerza que pueden tener, los perros enanos son mucho más débiles frente a los daños derivados de llevar un collar.

Piensa que un tironcito que no afecta en absoluto a un perro grande puede ser demasiado fuerte para un perrito cinco veces más pequeño y más vulnerable.

Estos perros son también más nerviosos, lo que los hace propensos a tironear de la correa o intentar zafarse del collar. Y eso no hace más que agravar la situación.

Además, a veces resulta incluso difícil encontrar un collar de la medida adecuada para estos perros tan pequeños. 

Los arneses ya vienen pensados para este menester y es más fácil encontrar la talla correcta para perritos miniatura.

Conclusión: ¿collar o arnés?

Ahora que ya has visto todo lo que debes saber sobre los collares y los arneses para perros, es momento de elegir.

¿Eres más de collar o arnés?

Personalmente, a mí me parece mucha mejor opción un arnés; tanto por la salud y comodidad del perro como por la posibilidad de controlarlo mejor si sucede cualquier cosa durante el paseo.

Con Uma solo le puse collar los primeros meses para que se acostumbrara a tener algo en el cuello.

Cuando ya empezamos a pasear de forma seria, pasamos al arnés y es lo que utiliza siempre.

Tenemos tres tipos de arneses, uno de ellos el Julius-K9, que es muy cómodo para perros que no son escapistas como el caso de Uma.

Y tú, ¿eliges collar o arnés? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!

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