Problemas en las glándulas anales del perro: síntomas, causas y cómo actuar

por Sandra Ferrer

ACTUALIZADO EN FEBRERO DE 2026

Si tu perro se lame insistentemente el ano, arrastra el trasero por el suelo o de repente huele a “mofeta”, es muy probable que esté teniendo un problema en las glándulas anales.

Es una de las consultas más frecuentes en veterinaria y, aunque en muchos casos tiene solución sencilla, ignorarlo puede derivar en infecciones dolorosas o incluso abscesos.

En esta guía te explico qué son exactamente las glándulas anales, cuáles son los síntomas de alerta, cuándo debes acudir al veterinario y qué puedes hacer para prevenir recaídas.

Si te gusta tener información práctica y fiable sobre tu perro sin perder horas buscando en internet, te puede interesar este recurso:

¿Qué son las glándulas anales del perro?

Es normal que te preguntes qué son las glándulas anales: los perros tienen dos pequeños sacos situados a ambos lados del ano.

Estos sacos almacenan una secreción de olor intenso que forma parte de su “firma olfativa”. Cuando los perros se saludan oliéndose, están identificando precisamente esa información química.

En condiciones normales, estas glándulas se vacían de forma natural durante la defecación, gracias a la presión que ejercen unas heces firmes.

El problema aparece cuando ese vaciado no se produce correctamente.

Síntomas de problemas en las glándulas anales

Los signos más comunes son:

  • Arrastrar el trasero por el suelo
  • Lamido excesivo de la zona anal
  • Mal olor persistente
  • Dolor al sentarse
  • Inflamación alrededor del ano
  • Secreción anormal

En casos más avanzados pueden aparecer fiebre, apatía, dolor intenso o abscesos que incluso pueden romperse.

Un síntoma muy característico es el olor fuerte, similar al de una mofeta. Es denso, penetrante y absolutamente inconfundible.

problemas en las glándulas anales

Nuestra experiencia con Nit y Uma

Si te sirve de consuelo, no es algo raro. Todos los perros que he tenido han tenido problemas con las glándulas anales, aunque de formas muy distintas.

Con Nit, cuando se hizo mayor, el problema era recurrente. El líquido se volvía tan denso que no conseguía vaciarlas por sí mismo y teníamos que acudir al veterinario cada cierto tiempo para que se las exprimiera manualmente.

Con Uma ocurre lo contrario. No necesita vaciados frecuentes, pero de vez en cuando, de repente, huele a mofeta. Horrible. Y es cuando descubrimos que ha dejado un rastro en la funda del coche o en su manta del sofá.

Ese olor es tan característico y espeso que casi se puede cortar con cuchillo. Y sí, la funda va directa a la lavadora.

En su caso no suele haber inflamación ni dolor; simplemente ha liberado contenido de forma espontánea por excitación o estrés puntual. Y eso también es importante entenderlo: no todos los episodios significan infección.

¿Por qué se inflaman las glándulas anales?

Las causas más frecuentes son:

  • Heces blandas o diarrea crónica
  • Estreñimiento
  • Falta de fibra en la dieta
  • Alergias alimentarias
  • Cambios bruscos de alimentación
  • Obesidad
  • Hipotiroidismo
  • Infecciones
  • Malformaciones congénitas

Si las heces no son firmes, las glándulas no reciben la presión necesaria para vaciarse correctamente.

¿Cada cuánto se deben vaciar las glándulas anales?

Un perro sano no debería necesitar vaciados manuales regulares.

Si necesita vaciarse constantemente, hay que investigar la causa. El vaciado frecuente sin motivo médico puede irritar la zona y empeorar el problema.

En perros pequeños es más frecuente que necesiten ayuda puntual, pero nunca debería convertirse en rutina sin supervisión veterinaria.

Cómo tratar un problema de glándulas anales

El tratamiento dependerá de la gravedad.

Casos leves (acumulación)

  • Vaciado manual por veterinario
  • Ajuste de dieta
  • Mejora del tránsito intestinal

Inflamación o infección

  • Antibióticos si hay infección
  • Antiinflamatorios
  • Limpieza y seguimiento

Absceso

  • Drenaje veterinario
  • Tratamiento antibiótico
  • En casos graves, cirugía

Apoyo tópico para la zona anal

En fases leves o como complemento tras el vaciado, algunos productos tópicos pueden ayudar a calmar la piel irritada.

Una opción que hemos utilizado pomada, que puede resultar útil como apoyo externo para calmar irritación leve y favorecer la regeneración cutánea tras el vaciado.

Si existe inflamación importante, dolor o secreción anormal, la prioridad debe ser siempre la valoración veterinaria.

Remedios caseros para las glándulas anales del perro: ¿funcionan realmente?

Es muy habitual buscar remedios caseros para las glándulas anales del perro cuando aparece el mal olor o empieza a arrastrar el trasero por el suelo.

Sin embargo, hay que dejar algo claro: no todo lo que circula por internet es seguro ni recomendable.

Lo que SÍ puede ayudar en casa

Si el problema es leve (acumulación sin infección ni dolor intenso), estas medidas pueden mejorar la situación:

1. Mejorar la calidad de las heces
El objetivo es que sean firmes, bien formadas y consistentes. Esto favorece el vaciado natural de los sacos anales. Siempre bajo asesoramiento veterinario, puede valorarse:

  • Ajustar la dieta
  • Introducir fibra adecuada
  • Evitar cambios bruscos de alimentación

2. Control del peso
La obesidad favorece problemas de vaciado. Mantener un peso saludable reduce el riesgo.

3. Revisar alergias alimentarias
Muchos problemas de glándulas anales están relacionados con intolerancias o inflamación crónica intestinal.

4. Mantener la zona limpia
Si ha habido liberación espontánea de contenido (el famoso olor a “mofeta”), basta con limpiar suavemente la zona externa con agua tibia y secar bien.

Lo que NO debes hacer en casa

Aquí es donde hay más errores:

  • No intentes vaciar las glándulas sin que un veterinario te haya enseñado correctamente.
  • No apliques cremas humanas con corticoides.
  • No uses vinagre, alcohol, bicarbonato ni remedios irritantes.
  • No ignores dolor, inflamación o secreción con sangre.

Un mal vaciado puede causar infección o incluso provocar un absceso.

¿Cuándo los remedios caseros no son suficientes?

Debes acudir al veterinario si observas:

  • Dolor al sentarse
  • Hinchazón visible
  • Fiebre o apatía
  • Secreción con pus o sangre
  • Mal olor constante que no desaparece

En esos casos no hablamos de prevención, sino de tratamiento médico.

Cómo prevenir problemas en las glándulas anales

La clave está en las heces. Deben ser firmes y bien formadas.

Para favorecerlo:

  • Evita cambios bruscos de alimentación
  • Controla alergias e intolerancias
  • Asegura una dieta con fibra adecuada bajo recomendación veterinaria
  • Mantén un peso saludable
  • Revisa periódicamente la zona anal en perros de pelo largo

La prevención es mucho más sencilla que tratar un absceso.

Preguntas frecuentes sobre las glándulas anales

¿Puedo vaciar las glándulas anales en casa?

Solo si un veterinario te ha enseñado correctamente cómo hacerlo. Un mal vaciado puede provocar lesiones o infecciones.

¿Es normal que mi perro huela a mofeta de repente?

Puede deberse a un vaciado espontáneo por excitación o estrés. Si no hay dolor ni inflamación, suele ser algo puntual. Si se repite con frecuencia, conviene consultarlo.

¿Es grave si mi perro arrastra el trasero por el suelo?

No siempre, pero es una señal de alerta. Puede indicar acumulación, irritación o infección.

¿Puede la alimentación influir?

Muchísimo. Dietas con mala digestibilidad o pobres en fibra favorecen problemas de vaciado.

¿Qué perros tienen más riesgo?

Razas pequeñas
Perros mayores
Perros con problemas digestivos crónicos
Perros con alergias alimentarias

Puede que también te interese

1 comentario

Antonio Lacarte 12/10/2021 - 17:26

Es un excelente aporte! Hace varios años tuve el placer de tener una Cocker Americano y la pobre con el tiempo arrastraba la cola por el pasto. Nunca me imaginé que pudiera ser por ese motivo. Único can que he tenido con ese detalle. Los demás, ovejeros alemanes, scotch terrier, collie, nunca con ese detalle. Gracias por compartir!

Respuesta

Deja un comentario