Cómo enseñé a Uma a ladrar lo justo

El tema de los ladridos es uno de los problemas que más preocupan a los propietarios de perros, sobretodo, si viven rodeados de vecinos. Si bien, tengo la fortuna de vivir en una casa de barrio, con su pequeño jardín, eso no quita que Uma de vez en cuando le dé por ladrar.

Lo que tengo claro es que los perros tienen que ladrar, pero una cosa es ladrar por cosas puntuales y otra cosa es ladrar de forma cansina. En este sentido, con Uma no tuvimos problemas cuando fue muy cachorra, pero de vez en cuando venía el perro de mi hermana que es muy muy ladrador (le ladra a todo lo que oye y hasta a los pájaros que ve) y despertó a la bestia. Si antes apenas ladraba exceptuando cuando lo hacía jugando, después ladraba por varias razones, y una de ellas, a los perros de enfrente. Si estaba en casa, y escuchaba la puerta del vecino de enfrente, a ladrar, si estaba fuera y escuchaba a los perros, a ladrar, si veía a alguien por la calle pasar, a ladrar (antes solo los veía pasar, no decía nada y movía la cola con mucho entusiasmo, ahora también pero siempre acompañándolo de ladridos).

cómo enseñamos a Uma a ladrar lo justo
Uma y su primo megaladrador Woody

El caso es que no podíamos permitir esto, porque el problema se iba agravando. Salíamos a tomar algo en alguna terraza y le ladraba a todos los perros que pasaba. Y la solución la arreglamos reeducándola de nuevo a ladrar lo justo.

Le dejamos ladrar en ocasiones en que el ladrido está justificado, además de que no es sano no dejar ladrar nunca al perro. Pero, en aquellas ocasiones en las que el ladrido se debe a otras cosas, queríamos asociar el ladrido injustificado con algo desagradable. Algunos propietarios utilizan una pistola de agua pero en el caso de Uma nos bastó con una bolsa de plástico. No hay nada que le guste menos que el ruido de una bolsa de plástico.

Así pues, durante unos días tuve una bolsa de plástico en la entrada de casa, en la mesa donde paso más horas y en el bolso. Gracias al uso del ruido de la bolsa de plástico, Uma ha aprendido a no ladrar cuando no toca, es más, es tan graciosa, que cuando intenta ladrar y yo le digo: ¿Saco la bolsa? Viene hacia mí, pone sus patas sobre mis piernas y mueve el rabo. Entonces, la felicito y le doy una chuche porque finalmente consigue no ladrar.

Y es que lista es para todo. Para cuando quiere hacer travesuras, que las hace y gordas, y para aprender rápido. Así que, si os encontráis con que vuestro perro tiende mucho a ladrar, probad de utilizar un estímulo desagradable a la vez que ladra y veréis grandes resultados. Ahora podemos salir de terrazas y de nuevo saluda a los perros moviendo la cola sin decir ni mú, escucha la puerta de enfrente y a los perros y ni se inmuta, pasa la gente delante de casa y depende de quién sea ladra o no (ahí yo le dejo que el instinto de guardia está bien conservarlo), etc .

¡Nos la comemos!

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12 comentarios en “Cómo enseñé a Uma a ladrar lo justo”

  1. Es verdad…, que ladren un poco está bien, es normal; pero, sí que es cansino cuando ladran sin parar…
    Unos perros vecinos, sin ir más lejos, se pasaron la tarde ladrando… Y estábamos ya todos para un ataque de nervios! Así que… a aplicarse el cuento! Y también habrá que ver lo que hacen cuando se quedan solos…
    Gracias por las indicaciones! Se nota que los dueños de Uma saben “cómo educar un cachorro”!!!

  2. Me encantan tus esplicaciones pero para controlar el ladrido no dices lo que haces con la bolsa de plastico….la inflas y la explotas?… la sacudes?….es un plastico especial que hace mucho ruido?….

    1. Hola Mayte! Simplemente la sacudo. El ruido de la bolsa (una normal de supermercado) no le gusta y hace que pare cualquier cosa que haga mal. Aquí explico que lo he usado para el ladrido, pero cuando hace algo mal y no hace caso solo con nombrarle la palabra “bolsa”, hace que se siente y venga corriendo a moverme la colita… Es más lista que el hambre!
      Que me funcione a mí no signifique que con otros funcione. En este caso es una bolsa, pero podéis probar otra cosa que le sea desagradable, es buscarles el punto débil que les haga reaccionar.

  3. Tengo mi perrita Candy que tiene 9años. Mi hijo ha traido un nuevo perro rocky llego a casa cuando tenía un mes, actualmente tiene 6 meses. El problema es que Candy no lo tolera y se pone agresiva con el. Nos ha tocado tenerlos separados y es bastante incómodo. Por favor guienme que puedo hacer

  4. Nosotros adoptamos a una perrita criolla, la mamá es Golden y el papá no sabemos , es increíblemente inteligente, casi no ladra, solo lo esencial, pero cuando se junta con una perrita chihuahua que es de mi madre, ahí si ladra! Pero solo cuando ladra la otra, y cuando lo hace le decimos “no” o el “ssht” y si se calma, pero el problema es cuando la otra sigue ladrando, aunque si obedece, no es tan cabeza dura como la chihuahua. Nuestra perrita (se llama Jade) es muy sociable y tranquila, con la gente y con los perros, creo que la clave es la actividad física y acostumbrarla a socializar, todos los días sale a pasear, lo único malo es que es una tragona, se roba la comida de los platos, pero aquí estamos al pie del cañón, con los “no” y el “abajo”, espero se le quite!

  5. Me parece buena idea, lo voy a llevar a cabo con mi perrita (bella) que ladra mucho y cuando empieza mi bóxer (shina) le hace segunda

  6. Tenemos un cachorro de 11 meses de Pastor alemán. En su tiempo (es decir a los 3 meses) no lo hemos socializado, protegiéndolo de todo y de todos. Ahora tenemos un problema grave: ladra a los perros, a las personas, intenta a perseguir los coches y las motos en especial. Para este último problema – lo llevamos a la carretera y estamos allí al lado, con todos los ruidos unos 15 minutos. Cuando se tranquiliza y empieza a jugar – lo alejamos de allí. Con los ladridos es mucho mas difícil. Sobre todo con los perros: ladra, aunque el perro en cuestión está a unos 100-200 metros. Se levanta la cresta y no calla hasta que el perro pasa de largo. Intentamos decir “no” con un toque al cuello al mismo tiempo – pero literalmente “mas lo dices – mas ladra”. Intentamos a tumbar-lo para que se tranquilice, pero al levantarse – ladra con mas fuerza. Ahora intentamos que se siente y le distraemos, pero tampoco ayuda mucho. Es un infierno llevarle a la sala de la clínica veterinaria. El ruido de la bolsa le gusta y la pistola de agua ahora en invierno no es buena opción. ¿Podría recomendarnos alguna otra solución? Y lo mas importante: ¿aunque deja de ladrar – que hacer con su miedo? Gracias por la ayuda.

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