El postoperatorio de la esterilización

Ya han pasado 5 días desde la esterilización de Uma y, si bien la veterinaria nos aconsejó reposo durante 10 días, es evidente que era difícil de cumplir, y eso que los dos primeros días… me llegué a sentir culpable por haberle operado tan pequeña.

El día de la esterilización fue un día que pasamos con incertidumbre. Si bien la veterinaria nos calmó muchísimo sobre la operación, el hecho de que le extirpen los ovarios y el útero no me parecía una operación como para tomársela a la ligera. Sin embargo, dejé a Uma a las diez de la mañana en la clínica y en menos de una hora no solo le habían esterilizado, sino que también le operaron de la glándula lagrimal otra vez, por haberle saltado el punto porque no para quieta un segundo.

El caso es que a las dos del mediodía ya pudimos recogerla. La pobre estaba anestesiada, sin alegría, y sin ganas de nada, y con una brecha en la barriga de ocho puntos de sutura. La veterinaria nos dio varias indicaciones:

  • No darle de beber ese día si no tenía sed, y si tuviera ganas de beber, poco a poco, nada de hincharse beber.
  • Por supuesto, nada de comer hasta el día siguiente.
  • Darle al día siguiente y durante dos días, una pastilla antiinflamatoria.
  • Darle a partir del día siguiente y durante 6 días antibiótico cada 12 horas.
  • Administrar yodo a los puntos una vez al día.
  • Limpiar la herida con agua oxigenada en caso de suciedad.
  • Reposo en la medida que podamos durante 10 días: esto incluye no subir ni bajar escaleras, no correr, no ponerse de pie, no hacer movimientos bruscos, salir al tercer o cuarto día para hacer un pipí y para dentro de casa…

La primera noche fue horrorosa. No dormimos ninguno, pendientes de Uma que no conseguía conciliar el sueño debido a la incomodidad de la sutura y porque los efectos de la anestesia ya estaban pasándole factura. No se quejó en ningún momento, pero no paraba de moverse y de intentar llegar a los puntos, cosa que no podía por el collar isabelino, pero se las ingeniaba para ello intentando rascarse con las patas traseras, etc, así que teníamos que estar pendientes de regañarla de buen rollo y con cariño para que no intentara acercarse a la herida.

Pasada la primera noche, al día siguiente se levantó animada: comió de lujo, bebió de lujo y se tomó sus pastillas de lujo. Si es que me lo pone tan fácil… Bueno, rectifico, porque para ponerle yodo en la herida… no sé de dónde saca tanta fuerza pero nos las vemos y nos las deseamos… El día siguiente de la operación lo pasó también incómoda, caminando con pasitos cortos, suspirando y mirándonos como diciendo: pero ¿por qué me habéis hecho esto? Y me sentí muy culpable: de verla sin alegría, con dolor, …

La cosa es que esa noche durmió del tirón desde que se acostó hasta el día siguiente, yo creo que ni cambió de postura… y volvió a ser Uma de nuevo. Uma y reposo, son dos cosas que no casan. Cuando Dios repartió calma y serenidad, Uma estaba la última de la cola, porque ese sueño reparador junto con las pastillas hizo que no parara un segundo… Venga regañarla para que no se moviera, y cuanto más le regañabas, más corría de un lado a otro… ¿Como si tuviera un petardo en el culo? Pues igual. Yo ya sufría por los puntos, pero se ve que la veterinaria es una profesional, porque yo no lo entiendo, pero ya han pasado 5 días y con lo que se mueve, salta, sube, baja y corre por mucho que la queramos parar, no le ha saltado milagrosamente ni un punto.

Evidentemente, al tercer día ya salimos de paseo. Eso sí, corto, la vuelta a la manzana y lento. Así que ahora que han pasado los 5 días no me siento tan culpable, sobretodo porque sé que Uma ha ganado en salud:

  • No tendrá que pasar por la montaña rusa hormonal.
  • No sufrirá de las molestias que pueda crear el celo.
  • No tendrá que aislarse del mundo para evitar soportar la fila de machos detrás de la puerta acosándola para intentar cumplir con su instinto.
  • No sufrirá de cáncer de mama, útero ni ovarios.
  • No sufrirá de piometra, una afección muy común en las hembras no esterilizadas.
  • No desarrollará embarazos psicológicos.
  • Ha aumentado su esperanza de vida.
  • Ha aumentado su calidad de vida.

En fin, que se pasan dos días mal, pero vale la pena para que el resto de su vida esté la mar de tranquila. Tan tranquila como ahora, que está durmiendo su siesta, por cierto, en su cama de cuando era más pequeña, que tiene dos más grandes pero insiste en dormir en la de toda su vida.

esterilización canina

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6 Replies to “El postoperatorio de la esterilización”

  1. Que mal se pasa..pero me alegro que vaya recuperándose y siendo nuevamente tan divertida.

    1. Gracias Ana!! Tenemos que aprender mucho de ellos! Hasta en los peores momentos saben exprimir los mejores!

  2. Hola¡¡ No sabia que teníais un Blog, ya os seguía por instagram¡ Como ha crecido¡¡¡¡ Si hace nada le enseñaba las fotitos a mi madre de cuando estaba bebe…Me encanta y esa carita tan linda …ayy nos tiene enamorados a toda la familia ,en la que también tenemos dos perritos¡ Espero que Uma se recupere pronto y que no dejeis de cuidarla :). Besos desde Granada¡

    1. Lametones María!! No dejamos de cuidarla y no nos podemos despistar porque ahora mismo ni se acuerda de que ha pasado por una operación tan seria… Saludos!

  3. ayer castré a la perra pero la tuvieron que vaciar ya que estaba próxima a una piómetra. Al día de hoy sigue medio tirade aunque ya hizo pis pero no toma agua ni come. Será normal?

    1. Es importante que tome al menos agua. No se puede deshidratar. Qué tal se encuentra hoy?

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