De playa con Woody

Con el problema del ojo de Uma, no podíamos movernos por playas arenosas o superficies con polvo que pudieran dañar el ojito de la peluda, así que nos dirigimos a una de las playas para perros que hay en mi ciudad, donde la playa solo está compuesta de guijarros. ¡Una nueva experiencia para Uma!

Cabe destacar, que Uma es muy intensa, y más de una vez Woody perdió los nervios ante los continuos ataques de energía que le daban a Uma camino a la playa… ¡no le dejaba ni caminar!

Woody y Uma

Paciencia la que tuvo que tener Woody, que como adulto que es (7 años), tuvo que aguantar cómo Uma le seguía a todas partes, fuera donde fuera.

Uma en la playa

Descubrir nuevas texturas, olores y sonidos es toda una experiencia.

Uma en la playa

Las olas le causaron mucha curiosidad. Aquello que se movía le hacía entre gracia e inquietud, ya que cada vez que la ola se acercaba hacia a ella, pegaba un respingo hacia atrás ¡y le ladraba!

Uma en la playa

La playa para perros es una pasada: puedes encontrarte con otros perros con los que Uma puede socializar, no hay que escuchar a gente quejándose de los perros, hay dispensadores para recoger las heces por si a alguno se le olvida en casa… ¡y muy limpia! Todo hay que decirlo: estaba mucho más limpia que cualquiera de las playas normales donde va todo el mundo y donde te encuentras colillas, envoltorios, etc.

 

Sin duda alguna, un lugar fantástico que visitar cada semana. Y esperemos que, con la llegada del buen tiempo, y que a Uma la liberen del incómodo artilugio que lleva en la cabeza hace casi un mes, se anime a bañarse en el agua. ¡Qué mejor ejercicio que nadar!

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