El día a día de Uma

Como un cachorro lleno de energía, Uma se despierta a las seis y media cada día, pero afortunadamente, se queda en su cama jugando con un hueso durante una media horita. A las siete ya se asoma a nuestra cama para llamarnos la atención y, claro, con esas fiestas que te hace cualquiera le pega bronca. Así que, en este sentido, hemos tenido que adaptarnos al nuevo horario.

Afortunadamente, tanto mi pareja como yo trabajamos en casa, por lo que tenemos esa libertad de adaptar el horario. Uma se tira una hora en la oficina jugando como una posesa con los diferentes juguetes que tiene hasta que a las ocho le damos el desayuno. Juega un poco más, y se pega un buen descanso en su cama.

Uma descansando en la cama

Pero el descanso dura poco y empieza la ronda de llamar la atención. Entonces muerde de todo menos los juguetes: las sillas, los cables, el sofá… Así que no tenemos otra que turnarnos para jugar un poco con ella. Y como ni una hora es suficiente, al final no tenemos otra que invitarle a que nos ayude a trabajar.

Uma trabajando

Es la única manera de que se quede algo tranquila, estando a nuestra altura, mirando todo lo que hacemos… hasta que se queda dormida. Y quien dice dormida, es 20 minutos. Así que aprovecho para darle una sesión de obediencia básica de unos 5 minutos. Ya sabe sentarse, dar la pata y tumbarse, y ahora está aprendiendo la orden de “gira” que es dar la vuelta sobre sí misma. Hemos empezado hoy, a ver qué tal.

Tras esta sesión, vamos donde más le gusta a ella: el jardín. Se vuelve literalmente loca: como si hubiera bebido una caja de Red Bulls empieza a correr por todo el jardín, mordiendo todas las hojas que se encuentra, arrancando el césped (ya no necesitamos pasar el cortacésped), ladrándonos si le pegamos bronca… Los vecinos se parten con ella. Así que la dejamos a su aire.

Uma en el jardín

Eso sí, hemos tenido que poner una tela metálica en la puerta de entrada porque se salía por los barrotes y el otro día casi se va con la cartera.

A las 13.30 vuelve a comer y luego es cuando le entra el sueño.

Cuando nosotros acabamos de comer, aprovechamos para darle una vueltecita por el barrio, intentamos cruzarnos con varios perros para que socialice: con Cora, una chihuahua, con Kala, una Bulldog Francés, con Willy, un mestizo miniatura, con Troy, un Pastor Alemán… Y ella como es tan sociable y tiene tanta energía acaba agotándolos a todos.

Los paseos también son una buena clase para que aprenda a ir con correa, algo que le sigue costando porque va a trompicones: se para y coge carrera. Se para de golpe. No quiere andar. De repente, vuelve a iniciar carrera pero como si le fuera la vida en ello. Un cuadro el que liamos, vamos.

Paseando con Uma

Luego sí que se pega una buena siesta. Perfectamente puede dormir tres horas del tirón. Y luego el resto de la tarde, como tenemos más tiempo, jugamos bastante con ella o nos acompaña a las visitas que hagamos a casa de familiares, amigos, etc.

Vuelve a comer a las ocho y media, la vuelve a entrar el ultimo subidón de energía y hacia las 22 horas ya no existe para nadie: queda rendida en su cama.

Los fines de semana son más divertidos y rompemos más con la rutina, porque tenemos más tiempo y aprovechamos para salir a tomar algo a alguna terracita, quedamos con nuestros amigos que le hacen muchísimo caso y a ella le encanta…

Uma de terrazas

Queremos hablar con los antiguos dueños para quedar una mañana que haga buen tiempo en una playa con los padres de Uma y sus hermanas. ¡A ver si conseguimos reunirnos todos!

En resumen, a Uma la vemos súper feliz y eso nos hace felices a nosotros.

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3 comentarios en “El día a día de Uma”

    1. Hola Covadonga! Sus padres también son cruces, solo sé que el abuelo por parte de padre es Shih Tzu! No crecerá mucho, la veterinaria calcula que pesará entre 6 y 7 kilos. Gracias!!

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