El perro que se escapa: por qué y cómo evitarlo

perro que se escapa

Hace poco, el perro de unos vecinos escapó de su casa. Por fortuna, una buena persona que lo encontró lo llevó a la perrera municipal porque, de lo contrario, podría haber sido atropellado o podría haber sido robado ya que tampoco tenía puesto el chip obligatorio.

El problema de este perro es el problema de muchos otros perros escapistas: vive confinado en un jardín toda su vida. Es un perro que nunca lo sacan a pasear, que ve la vida pasar al otro lado de la valla y que tiene imposibilidad total de relacionarse con su entorno.

Por qué el perro se escapa

Un perro no tiene por qué escaparse de su casa si es un perro equilibrado.

Un perro equilibrado es un perro que no sufre estrés, que realiza actividad física constante, que se relaciona con otros perros y personas, que descubre de forma habitual nuevos entornos, nuevos olores, y que, en definitiva, no siente la necesidad de escapar de casa porque sus adoptantes cubren esas necesidades.

Otra de las razones que lleva a un perro a escaparse es el celo. Una perra en celo puede escaparse para aparearse, y un perro puede escaparse para buscar a la hembra en celo, incluso si ésta está a kilómetros de distancia.

Un ruido que provoque un miedo aterrador en el perro puede hacer que el perro huya sin dirección alguna, solo intentando evitar ese sonido que le ha asustado. Sucede mucho cuando hay pirotecnia, una fuerte tormenta, etc.

Otra razón es la falta de educación y es, por ejemplo, cuando tu perro escapa y por mucho que lo llames hace oídos sordos: definitivamente no se le ha enseñado la orden de acudir a la llamada.

perro que se escapa

Cómo evitar que el perro se escape

Uma, por ejemplo, es una perra que nunca se escapa de casa, aún teniendo la puerta de la cancela abierta. Y no se escapa porque diariamente cubrimos sus necesidades físicas y sociales: salimos a pasear diariamente, solemos pasear por zonas diferentes para que descubra olores nuevos, variamos los sitios donde hay perros (playa canina, parque canino, etc.) para que se relacione con otros perros, etc.

En este sentido, es tan fácil como ponerse en el lugar del perro: ¿nos gustaría vivir toda la vida en una cárcel?

Además está esterilizada, por lo que la llamada de la naturaleza no le empujará escaparse para aparearse y reproducirse.

Cuando tiene miedo debido a un ruido que no se espera, como cuando tiran algún petardo justo en frente de casa, ella ya tiene su sitio donde sentirse protegida: la cama del cuarto de invitados, justo sobre la almohada. Allí la dejamos ir para que se relaje y no la molestamos lo más mínimo para evitar reforzar ese estado ansioso y de miedo.

Uma siempre acude a nuestra llamada al primer silbido, porque desde pequeña, le hemos premiado con golosinas cada vez que acudía a nosotros. Ahora en cualquier otra situación, si no tenemos golosinas, le decimos lo bien que lo hace hace y siempre se lleva una caricia, por lo que el refuerzo no se pierde.

perro que se escapa

Como ves, evitar que el perro se escape es muy sencillo. Con tan solo conocer la razón que lleva al perro a escaparse y darle solución te puedes evitar grandes disgustos.

¿Alguna vez se te ha escapado tu perro y lo has pasado fatal? ¡Cuéntame tu experiencia!

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10 respuestas a “El perro que se escapa: por qué y cómo evitarlo”

  1. Me ocurrió en el parque. Mi perro estaba suelto y jugábamos con la pelota. Un cohete lo asustó y escapó corriendo. Lo llamé cien veces, pero no atendía. Me esperó en la puerta del parque, intranquilo, pero cuanto más me acercaba, el huía. Así que decidí calmarme y aceptar lo que había ocurrido y caminar detrás de él, rogando por que no le pasase nada. Cruzó las vías del tren, se entretuvo haciendo cara a un gato (pfff!!), cruzó una calle muy transitada de tráfico y yo a paso ligero detrás de él para no alentarle a correr. Al final, me esperó en el portal de casa.
    Fué un alivio pensar que sabía encontrar el camino de vuelta y que nuestra casa es para él un lugar seguro, pero ese rato, yo lo pasé realmente mal.
    Días después, contacté con un educador canino y me dijo que ese problema se solucionaba de una forma: “inflándolo a petardos mientras le dábamos comida”. No me convenció nada el método, lógicamente.
    Espero que en próximos post, nos cuentes algún truco para solucionarlo.

    1. ¡Madre mía! Pero, ¿qué clase de educador es ese? Para causarle un trauma al pobre animal… En su día hablé del miedo a los petardos, y ahora que se acerca San Juan va muy bien recordarlo: https://www.elblogdeuma.com/como-ayudar-a-tu-perro-a-reducir-sus-miedos-a-los-petardos/

      Ya me imagino el susto que debiste pasar… A mí me pasó con un anterior perro que lo asustó un perro enorme, y del susto empezó a correr sin dirección… Lo perdí de vista y lo estuve buscando durante 20 minutos y al final lo encontré sentado en un banco junto a un abuelete. Menudo cuadro… mi perro era algo más grande que un chichuahua…

      ¡Un saludo!

  2. Ayy, Kenzo con nosotras jamás escapó hasta el punto de perderlo de vista, pero en muchas ocasiones, si se veía en un momento dado sin correa, salía corriendo como si en casa lo tuviesemos secuestrado… y eso que nos quería a rabiar!!! Pese a que tenía todas sus necesidades de ejercicio cubiertas, además de las de relaciones sociales, le podía el afán de libertad y la curiosidad. Por supuesto, toda la obediencia que en casa era capaz de tenerte se le olvidaba en la calle: culpa nuestra por no darle esa educación y no es excusa que llegara a nosotras con casi 5 años, pero es verdad (y no sé si lo has tratado en tu blog) que es muy complicado educar a un perro adulto; una amiga mía intentó hacerle aprender la orden siéntate y casi le tengo que pagar un psiquiatra porque no le hacía ni el más mínimo caso a la pobre…

    1. Jajaja, ay! pobre! claro, es mucho más fácil educar a un perro desde cachorro que cuando ya viene “educado” con otros modales. La reeducación siempre cuesta más, pero luego también es más enriquecedor conseguir resultados!
      Un abrazo Eva! Kenzo… tan mono él…

  3. hola, yo no tengo problemas con Lya, adoptada con 2 años y casi tiene 11 años ya, he hecho como tú dices, los paseos, recompensarla con golosinas, devolverle su autoestima, etc y jamás sale aunque este la puerta abierta pero conozco a mi vecino que es un pequeño perro adoptado desde hace unos meses, 8 en concreto y este perro sale de paseo varias veces al día, es muy querido por la familia y me consta, se lo llevan siempre a todas partes, No esta castrado aún y ya se les ha escalado varías veces, yo le he encontrado un par de veces y ellos también con el riesgo de ser atropellado, realmente no se porque se escapa y ellos han de estar siempre alerta con las puertas y allá a donde vayan, cada perro es diferente pero cada uno en casa lo educa a su manera y sabe realmente que problema puede tener su perro, muchas gracias por darnos información y me gusta mucho leer siempre tus artículos, un beso de jueves 🙂

    1. Hola M. Pilar!!! Algo que se me ha olvidado comentar es la raza. Hay perros que por su raza son más escapistas, como las cazadoras, y los terrier, que andan siempre buscando acción donde oler y cazar. ¡Un abrazo!

  4. Hola, yo tengo una amiga que tiene una podenca y cada vez que la sacaba al campo tenía que tener mil ojos con ella, se ponía a seguir rastros de animales y desconectaba totalmente. Se le escapó una vez y le costó un montón encontrarla.

    1. Hola Kike, sucede en perros con un instinto de caza muy fuerte que siguen sus instintos naturales, entonces escapan porque van de caza y esa es su prioridad. ¡Un saludo!

  5. El perro escapista por afición. Hace ya años que no tengo perro, pero he tenido muchos en otras etapas de mi vida. Quería compartir con vosotros la historia de mi perro Harpo, un escapista nato que, aunque tenía todas sus necesidades bien cubiertas, tanto de paseo como de contacto con otras personas y perros, y acudía fielmente a tu llamada, no podia resistir la tentación de conocer mundo… Vivíamos en un chalet con un jardín grande y, salvo en los días más rigurosos del invierno, dejábamos a los perros fuera cuando nos marchabamos a trabajar. Sin embargo, dos o tres veces, al regresar a casa, nos los encontramos fuera de la cancela, eso sí, muy formalitos sentados en la puerta y moviendo el rabito al vernos llegar. Pensamos que habría algún hueco en la valla, revisamos todo el perímetro y, antes de salir de casa, comprobamos dos y tres veces que habíamos cerrado bien. Pero los perros seguían apareciendo fuera de vez en cuando… Preguntando a los vecinos, nos enteramos de que con frecuencia los veian paseando por el barrio. Decidimos vigilarlos para ver qué estaba pasando, así que un día, salimos como si fueramos a trabajar, pero nos escondimos en el garaje, entrando desde fuera. Cuál no sería nuestro asombro cuando descubrimos que, poco después de habernos marchado, los tres perros qie teníamos entonces se acercaron a la cancela y Harpo, muy concienzudamente, con hocico y patas, manipuló el cierre metálico hasta que consiguió abrirlo, mientras los otros dos esperaban sentados a que lo lograse. Una vez abierta la cancela, salieron los tres tranquilamente, sin prisas, e hicieron un recorrido por el barrio. Descubrimos, además, que había casas en que se notaba que los conocían y les daban de comer. Cuando terminaron el recorrido volvieron a casa, como si no hubiera pasado nada, y cada uno se fue a su rincón favorito a esperar que volviéramos. Dedujimos que las veces que los habíamos encontrado fuera había sido porque, bien por el viento o por la mano de algún vecino amable, la cancela se les había cerrado antes de que regresasen. Tuvimos que cambiar todos los cierres de la cancela y comenzamos a echar la llave, cosa que no habíamos hecho nunca antes. Aunque nos dio un poco de pena privarlos de sus escapadas exploratorias…

    1. ¡Qué tío! Desde luego qué inteligente… ¡Para haberos visto las caras de asombro! Son totales, me encantan. ¡Gracias por compartir tu historia!

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