Al más mínimo rastro de olor, ahí está el perro, ¿verdad? Y no hay nada más molesto que estar comiendo y que tu perro esté constantemente demandado un poco de comida. Quizás haya propietarios que disfruten con esto, sin embargo, hay que pensar en el día que haya invitados en casa. ¿Cómo vamos a controlar que el perro no pida?
Enseñar a un perro a no pedir en la mesa
Porque a nosotros no nos gusta que esté pidiendo y menos que moleste a personas cuando están sentados en nuestra mesa, tuvimos claro desde el principio que debíamos controlar esta conducta, ¡aún no teniendo a toda nuestra familia a favor! Porque si bien la educamos en casa a no pedir, cuando íbamos de invitados a casa de otros familiares, éstos sí que la malcriaban, pero bien… ¡el mundo contra nosotros! Sin embargo, debo decir que en casa a nosotros nos respeta siempre y cuando hay invitados, se porta de lujo. ¡Si es que es una monada!

¿Cómo hemos educado a Uma a no pedir en la mesa?
- Jamás le hemos permitido pedir. Las primeras veces que hacía el ademán de «a ver si cae algo» siempre se encontraba con un NO y con un ¡a dormir a tu cojín! Al principio costaba que hiciera caso, pero con acompañarla al cojín y darle un hueso de cuero como premio bastó para empezara a asociar que si pedía en la mesa no se llevaba nada, mientras que si se iba al cojín caía un premio. Con el tiempo, no solo ya nunca nos pide, sino que mientras nosotros nos sentamos en la mesa, ella se acuesta en su cojín sin esperar nada a cambio. ¡Un amor!
- Cuando hay invitados, Uma se excita mucho. Todo el mundo le hace caso, le acaricia y siente que es la protagonista de la historia. Y cuando nos sentamos en la mesa, a veces prueba de asomarse, no para pedir comida, sino para buscar caricias o para acercar su pelota invitando a jugar. Dos llamadas de atención son suficientes para que entienda que no es el momento.
- Un perro con hambre puede ser muy pesado. Por eso, no descuidar la alimentación es fundamental. A Uma la alimento dos veces al día, a primera hora de la mañana y a media tarde, de forma que cualquier buen olor no le desespera. Además, la alimento con comida de calidad. Esto es importante y no es ninguna tontería. Si está bien nutrida no le hará falta demandar más comida porque su cuerpo no lo pedirá. Sin embargo, si le damos comida de mala calidad, su cuerpo le pedirá más comida para cubrir las necesidades nutritivas de las que carece.
Los veterinarios recomiendan que a partir del año se alimente al perro una vez al día, sin embargo, yo prefiero continuar esta rutina de dar dos tomas diarias, por dos principales razones: la primera, evitar que tenga hambre y se acostumbre a pedir en la mesa, y la segunda, para evitar la torsión estomacal.
Es importante que a la hora de educar al perro a que no pida en la mesa haya consenso familiar. O todos vamos a una, o confundiremos al perro y no habrá forma humana de educarle.
¿Y vosotros cómo lo lleváis con vuestros perros? ¿os piden mientras coméis?








